175 Aniversario

como Primer Monumento Nacional

El 28 de agosto de 1844, el gobierno del general Narváez, bajo el reinado de Isabel II, decretó convertir a la Catedral de León en el primer Monumento Nacional de España, para justificar así hacerse cargo de la financiación de la llamada “Gran Restauración” del templo. La efeméride salvó la vida de la Pulchra, ha permitido a las generaciones posteriores conocerla con la estructura gótica original, y nos obliga a soñar con que un día se convertirá en Patrimonio de la Humanidad, homenajeando no solo a la Catedral leonesa, sino a los protagonistas de una decisión que garantizó, desde entonces, la permanencia de otros Monumentos Nacionales en toda España.

La historia de la catedral de León arranca en el solar de las termas romanas del siglo II sobre las que se edificó en el siglo X el palacio real de Ordoño II, que el monarca cedió años después para construir la primera sede episcopal de León. Sobre aquella primitiva catedral románica se levantó, ya en el siglo XIII, la catedral gótica que hoy conocemos.

La elección de esta legendaria cimentación, sin embargo, no fue la mejor para asentar los muros de una catedral que, además, utilizó piedra de Boñar (una caliza blanca muy sensible a las inclemencias meteorológicas por sus numerosas vetas de arcilla), y fue diseñada con inmensas vidrieras en las paredes, que incrementarán aún más la fragilidad de su estructura.

Los desprendimientos de piedras y los arreglos debieron ser frecuentes durante los tres primeros siglos de vida de la Pulchra. Pero en 1631, el arquitecto Juan de Naveda acomete unas obras en las bóvedas y añade una inmensa cúpula sobre el crucero, como adorno barroco, que acabó por desestructurar completamente la parte central del edificio, produciendo innumerables derrumbes y llevando a la Catedral a un estado de ruina a mediados del S.XIX.

La incipiente legislación española sobre conservación del patrimonio resultó providencial para salvar a la Pulchra, y el 28 de agosto de 1.844, mediante Real Orden, Isabel II declara a la Catedral de León como el primer Monumento Nacional de España, lo que suponía que el Estado se hacía cargo de las obras de la llamada “Gran restauración del S.XIX”. Ésta motivó que el templo estuviera cerrado al culto durante los 42 años que duraron los trabajos.

En el reportaje específico del cuarto número de esta publicación (que puede en encontrar en revistacatedraldeleon.es,) contamos todos los detalles de la actuación que permitió a la Pulchra volver a abrir sus puertas el 27 de mayo de 1901. La efeméride ha pasado a la historia como uno de los acontecimientos más señalados de la ciudad, celebrado con tres días de fiestas populares y referenciado en la prensa nacional de la época.

Pero antes de aquella celebración, incluso antes de las cuatro décadas de obras y reformas, políticos, historiadores y arquitectos ilustrados fueron los protagonistas de las soluciones técnicas, jurídicas y administrativas necesarias para convertir a la Pulchra en el primer Monumento Nacional de España y para garantizar, de esa forma, que su belleza se haya podido prolongar en el tiempo.

En este número, a través de las firmas de dos especialistas (un arquitecto y un jurista), queremos destacar la importancia de la efeméride y rendir homenaje a los protagonistas de aquella decisión que, con el paso de los años, sirvió también para garantizar el mantenimiento de otros templos religiosos, edificios civiles, pinturas y esculturas, en toda España.

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