¿Quién y por qué decidió poner esta vidriera en lo alto del centro de la nave, junto a las dedicadas a la salvación del hombre? ¿Quién es el rey que aparece en las escenas? ¿Qué hace un mono sobre un caballo? El periodista local, Manuel C. Cachafeiro, plantea estas y otras cuestiones en la segunda entrega de la sección dedicada a las vidrieras de la catedral que completamos con un trabajo de investigación sobre el proceso de restauración del “alma de cristal” de la Pulchra.  

La vidriera de La Cacería (NXII en la nomenclatura oficial), es una rara avis en el universo de cristal de la catedral de León y del arte religioso medieval. Las pequeñas dimensiones de sus paneles hacen sospechar que su origen pudo estar en otro templo o en otro palacio, a una altura más cercana al suelo. Hay autores que se atreven a aventurar que procede del palacio real de Alfonso X El Sabio porque creen que él es personaje principal que aparece en muchas de ellas. Otros defienden que fue trasladada la Pulchra desde el palacio de Berenguela (un palacio románico cuyos restos se conservan en el patio del colegio leones de Santa Teresa) y que el protagonista es Carlomagno.

Lo único cierto es que representa una serie de escenas de la corte medieval, en una jornada de caza y de circo, con curiosas alusiones a la gramática, la aritmética y la dialéctica, que rompen el discurso catequético de la salvación del hombre del resto de los vitrales superiores de catedral. En estos detalles ha fijado su mirada el periodista local Manuel J. Cachafeiro en la segunda entrega de la sección “Alma de Cristal”.

“En medio del recorrido por la salvación del Hombre, la catedral de León nos descubre una vidriera única y enigmática. Escenas de caza que, a primera vista, retratan la vida de reyes y nobles; un tema que nos retrotrae a otra época, donde la caza formaba parte de las costumbres del buen vivir.

Más que respuestas, la vidriera nos lleva a un gran interrogante. ¿Y qué hace una escena de caza en medio de las vidrieras de una catedral gótica?. Algunos historiadores creen que fue hecha para un palacio y no una catedral. De todas formas, vale la pena su contemplación, aunque se nos pierda en lo más alto de la nave central, al lado de los tubos del órgano.

Caballeros, jinetes y lanceros se combinan con escenas más populares, como un hombre azuzando a un burro. Y alguna otra que ya no tiene respuesta ni aunque la busquemos en Google… ¿Qué hace un mono sobre un caballo en medio de una de las escenas? 

Los expertos dan como fecha de su elaboración el primer siglo de obras en la Catedral, entre 1264 y 1279 y se la atribuyen al vidriero Pedro Guillermo. Pero no está claro ni de qué rey hablamos. Gómez Moreno, uno de los mayores expertos en el estudio de la Catedral de León, sostuvo que el rey es Alfonso X, por coincidir con la época que se hizo la vidriera. A su entender, tiene su lógica porque fue un buen monarca para algunos canteros, vidrieros y herreros que trabajaron en su construcción, a los que eximió de impuestos.

Sin embargo, otro estudioso como Nieto Alcaide piensa que es Carlomagno y encima que no es una escena de una cacería, sino uno de los pasajes del “viaje de Carlomagno a Constantinopla” (una escena frecuente en vidrieras góticas francesas del XIII, como en la Catedral de Chartres). Este autor no niega que aparezca Alonso X, pero no como el personaje central.

Por muy escondida que esté, esta catedral no tiene comparación con ninguna otra. En eso sí que la respuesta está muy clara”

Proceso de restauración

Un total de 107 ventanales, divididos en cientos de paneles, abarcan en la Catedral de León una extensión de 2.000 metros cuadrados representando un inigualable catálogo de arte y belleza que, poco a poco, van recobrando el esplendor perdido con el paso de los siglos.

Desde el año 2011 solamente el Cabildo es la institución encargada de sacar adelante este proyecto sustentado únicamente por la repercusión económica de las entradas a la Catedral. Un inmenso trabajo de restauración en ventanales, lancetas y rosetones en los que el coste del metro cuadrado supera los 4.000 euros y para su finalización el coste rondará los 3,5 millones de euros.

El proceso de restauración -tras el cese de las labores de mantenimiento después de la gran reforma del siglo XIX- se pudo retomar y avanzar a partir de los años 90 gracias al movimiento ciudadano “Salvemos Nuestra Catedral”, permitiendo reunir fondos privados para que el Cabildo pudiera comenzar actuaciones ante la delicada situación; y posteriormente, gracias al fuerte impulso que durante el periodo 2006 a 2011 brindó el proyecto “El Sueño de la Luz”, con la colaboración del Cabildo, la Junta de Castilla y León y Caja España.

Además, gracias a esta iniciativa ciudadana, el Cabildo junto con la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Cultura de España pudo poner en marcha el “Plan Director de 1992”; un documento que sirvió para guiar absolutamente todo el proceso de restauración de las vidrieras y el cual, dirigido en sus inicios por el vidriero leonés, don Luis García Zurdo, empezó a desarrollarse como el embrión de lo que años más tarde se convertiría en el actual taller de restauración de las vidrieras.

Durante casi una década se consolidaron los trabajos de restauración en este taller, a la vez que se organizaban Jornadas y Congresos Internacionales específicos sobre la restauración de las vidrieras. Estos trabajos llevados a cabo en la década de los 90 convirtieron a León en el epicentro y referencia en restauración de vidrieras en toda Europa, contando con la colaboración y asesoría de D. José María Fernández Navarro, D. Víctor Nieto Alcaide, D. Joost Caen, D. Carlos Muñoz de Pablos, D. Fernando Cortés Pizano y el Fraunhofer Institut de Würzburg (Alemania), entre otros.