Pulchra Leonina, La Catedral gótica en cuerpo y alma

La Catedral de León refleja a la perfección el espíritu de esta región española que se caracteriza por la nobleza de sus gentes y el respeto a sus ancestros. Es, sin duda, la catedral española que conserva con más pu- reza el cuerpo y el alma gótica con la que se creó. En 2003 se celebró el séptimo centenario de su consagración al culto, y a pesar de los avatares de la historia, de la fragilidad de la piedra utilizada y de las inclemencias del tiempo, la Pulchra mira sin complejos al nuevo S.XXI con la misma distinción que la vio nacer hace más de 700 años.


La Catedral se levanta sobre una planta de 90,80 metros de largo por 26 metros de ancho, con la típica forma de cruz latina de las catedrales góticas que repiten el llamado esquema tripartito en planta y altura; tres naves en el brazo mayor, tres en el crucero y, en este caso, cinco en el ábside, además de tres niveles de sucesión vertical en la nave principal (primer nivel de arcos formeros, segundo nivel de triforio o pasillo sobre las naves laterales, y último piso o claristorio ).

Comparada con otras catedrales de la época, la de León no es excesivamente grande (ocupa una superficie total de 2.640 m ). Y en su interior original, como es propio de la arquitectura gótica, no había apenas ornamento ni escultura. Sólo el trascoro y el coro, construido en el S.XV y situado desde el S.XVIII en el centro del ábside, rompen la desnudez original de la nave central (de 75 metros de largo y 10,50 m de ancho), que se levanta por encima de los 30 metros sobre paredes en las que la piedra se refunde con el protagonismo de sus impresionantes vidrieras. Ésta, sin duda, es la característica principal de la Catedral de León, que se ilumina con mágicos colores dependiendo del momento del día y la intensidad del sol, haciendo de cada visita un momento irrepetible.

Los 1.800 metros cuadrados formados por hasta 723 vidrieras policromadas con miles de escenas convierten a la Catedral de León en la mayor muestra gótica de toda España y una de las tres mayores del mundo (junto a las vi drieras de las catedrales francesas de Mertz y Chartres). Las más antiguas, de los S.XII y XIII, son las vidrieras de San Ildefonso (en la Capilla del Nacimento), las de El Rosario (en la capilla de La Esperanza) las de la capilla de San Antonio, o las famosas vidrieras de “La Cacería”, en ambos lados del brazo de la nave.

De todas las reseñas sobre esta singular característica, sobre “el alma” de la Pulchra, nos quedamos con una, de la que no hay referencia documental, que algunos atribuyen a un autor anónimo y otros al mismísimo san Juan XXIII cuando era cardenal y patriarca de Venecia y visitó León en julio de 1954: “Esta Catedral tiene más cristal que piedra, más luz que cristal y más fe que luz”(…)

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