Catedral León Cabildo

Cabildo Catedral, fieles a la bella de León

A la luz del alba, mientras rompe el día y las vidrieras riegan de luz tenue los pasillos majestuosos de la nave central, un grupo de sabios cruzan a paso calmo y reverencial el pasillo principal del templo, camino del coro. En él, fieles a su compromiso diario en comunión con la Iglesia, entregarán su tiempo y su vida a la oración sincera para mayor gloria de Dios. Hombres sabios, curtidos en la experiencia de la vida y la erudición de la ciencia y la fe, que, aún hoy, son los guardianes y custodios de la Pulchra Leonina. [red_spacer spacer_margin=”15″][/red_spacer]
El Cabildo de la Catedral de León tiene su origen de manera oficial en el siglo IX, ya que es en este periodo de la historia cuando existe la propia diócesis leonesa. No obstante, la tradición oral y escrita anterior a este siglo sitúa el embrión del Cabildo en las comunidades religiosas de la Edad Media asentadas en la ciudad en torno al templo que llegaron a León durante el siglo IV, con la finalidad de auxiliar al obispo en su misión episcopal y atender los diversos cultos que se debían realizar en la Santa Iglesia Catedral de Santa María.

Durante este periodo de la historia en el Cabildo de León había tres órdenes aún siendo todos sacerdotes —presbíteros, diáconos y subdiáconos—, conformados cada uno de ellos en cuatro grados —dignidades, canónigos, porcionarios y beneficiados o ministros interiores, destacando entre las dignidades la del Deán, Prior, Chantre, Tesorero, Maestrescula, Abad de San Guillermo, Abad de San Marcelo—. Además de seis arcedianos con jurisdicción en la diócesis —el de Valderas, Mayorga, Cea, Saldaña, Benamariel, Triacastela (en Lugo)— y cuatro oficios entre los canónigos —Lectoral, Penitenciario, Magistral y Doctoral—, canónigos de oposición y de gracia, pontificios, de presentación y de libre provisión por parte del obispo. Estos clérigos desarrollaron su vida en común de acuerdo a la llamada vita canónica bajo la autoridad del obispo y según la cual vivían cumpliendo una serie de cánones que la regulaban con el objetivo de ofrendar sus vidas dedicadas al culto y al servicio de la Catedral(…)